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Sin Razón Aparente

Cuídate de los hombres grises con trabajos grises, o engriseceras.
Sin Razón Aparente » Posts in 'miniposts' category

IBM Advances Analytics Skills Program To Universities Globally

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“90 percent of the world’s data has been generated in the past two years”

http://bit.ly/xI9lDz


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Losing my “sucks at math” street cred

[compartido via Google Reader desde ProtoScholar]

One of the ways I’ve tried to ease the fears of my incoming stats students has been to point out that you don’t have to be a mathematical prodigy to be good at stats.  In fact you can downright suck at math and still be a good statistician.  As evidence, I put forth my own history which includes my only high school C (in algebra 1) and the C I barely squeeked out on business calc in college.  I memorized enough to pass, but never understood a word of it.  Plus being a girl meant that I heard a never-ending litany of how I couldn’t be good at it anyway so why try so hard.

(That high school C was a particularly traumatic experience that convinced me that I couldn’t do algebra.  I later made course choices based on that particular assumption that were less than optimal.)

I’m not going to be able to use that excuse much longer.  In preparation for Calculus this winter I’ve been reviewing algebra and trigonometry using a tool called ALEKS.  Aleks is an online tool for both K-12 and higher education.  It is a modestly adaptive tool that first gives you an assessment, then has you work through a series of exercises with explanations if you need them until you can do each problem type without help at least 3 times.

Realistically this is drill and practice work, but it doesn’t keep drilling you on concepts you’ve got.  That makes it useful for the time crunched (like me).

The tool has a monthly subscription option for people who want to learn on their own (19.99/month, which isn’t bad when you only need a month or so).  More important it has a course called “Prep for Calculus” that will allow a student to go through all of the standard prerequisites of calculus in an organized fashion.  It doesn’t require me to re-do the pieces I know and provides enough help on the ones I don’t to remind me about all the stuff I haven’t seen since 1983.

The best part for me is that my confidence is increasing as well.  As I work through the different sections I am remembering more and more.  I am getting back into the habit of doing math and working through a lot of example problems that I otherwise might not have spent the time on.  The tool breaks things down into small enough skills that I can master a few each day.  The next day it has you review them (ie do more problems and make sure you get them right) before letting you move on.  The result is that I remember more each day and am feeling better about what I do or don’t know.

If you are in the position of needing to refresh yourself on a topic or tutoring a struggling student who needs more help, take a look at ALEKS.  For the price I find it an excellent bargain and the right investment for me.


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Ser bueno en algo o: vivir en una cueva no nos convierte en geólogos

[compartido via Google Reader desde Vapor de hojalata]

Leyendo sobre un hábito de productividad que consiste en alternar 90 minutos de trabajo concentrado con 20 minutos de descanso, llegué a un artículo titulado The Making of an Expert. A continuación, unos rápidos apuntes de lo que más me llamó la atención.

No hay atajos al talento

Los tres autores –K. Anders Ericsson, Michael J. Prietula y Edward T. Cokely– citan un estudio que coordinó Benjamin Bloom y que identificó tres atributos de los participantes, todos excelentes en algún campo:

  • practicaron intensamente
  • tuvieron maestros que demostraron gran entrega
  • contaron con el apoyo y el entusiasmo de su entorno a lo largo de sus años de formación

Citando más estudios similares, los autores afirman que no hay atajos al talento, que los expertos siempre se hacen, nunca nacen. Y que la cantidad y la calidad de la práctica importan mucho.

Práctica deliberada

Malcolm Gladwell nos enseñó que hacerse maestro en algo lleva 10 años (o 10.000 horas) de práctica. Ahora he aprendido que la práctica adecuada viene a llamarse práctica deliberada. La práctica deliberada es la que está enfocada a ir más más allá del nivel actual, es decir, más allá de la zona de confort. Hacer cosas que todavía no sabemos hacer bien o no sabemos hacer en absoluto.

La práctica deliberada abarca dos tipos de aprendizaje: (1) mejorar las habilidades que ya tenemos y (2) expandir el ámbito y el alcance de nuestras habilidades. Estos dos tipos de aprendizaje requieren de tal concentración que sólo es posible dedicarle un tiempo bastante limitado cada día.

Si practicas con tus manos, nunca es suficiente tiempo. Si practicas con tu cabeza, dos horas son abundantes.

—Nathan Milstein

Descuidar la práctica deliberada es muy fácil. Personas que son muy buenas en algo pueden pasar a dar respuestas automáticas o basadas en la intuición, si el contexto no les permite seguir retándose con casos atípicos y situaciones nuevas. Al mínimo descuido, los sesgos empiezan a campar a sus anchas. Y con la edad, más. Lo bueno es que con la práctica deliberada se puede prevenir y para ello no faltan evidencias.

Intuición

La idea de la intuición como algo al que prestarle más atención es muy popular. Hay quienes se enorgullecen de solucionar las cosas casi siempre a base de la improvisación. Y mientras es cierto que esto puede funcionar en situaciones rutinarias, sucede que la intuición, si funciona, es como resultado de la práctica deliberada que «ha puesto cerebro en los músculos».

Medición

El experto, para poder ser considerado como tal, ha de pasar tres pruebas:

  • Hacer las cosas mejor que sus iguales de forma consistente
  • Obtener resultados concretos (ganar esa partida de ajedrez, curar ese paciente)
  • Poder replicar las cosas que hace en un laboratorio

Si no se puede medir, no se puede mejorar

—Lord Kelvin

Ser nuestro propio maestro

No por ser el último punto, es menos importante (la razón de ser el último punto es la imagen): de maestro necesitamos a una persona que no sólo nos acompañe en esa práctica deliberada sino que nos enseñe ser nuestro propio maestro.

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Sopa china de pollo y verduras (facilísima)

[compartido via Google Reader desde Mercado Calabajío]

Cocina de tipo ‘chino de barrio’ (chinorri como lo llamamos nosotros) hacemos menos de la que nos gustaría. Es una cocina muy popular que seguro que a muchos de vosotros también os gusta, y muy occidentalizada y de andar por casa, pero algunos platos nos encantan. Pese a la mala fama que tiene uno se da cuenta nada más ojear una carta que es una cocina completa y equilibrada, y el hecho de hacerla en nuestra casa nos garantiza calidad y frescura dejando atrás sospechas, mitos y leyendas urbanas. Un ejemplo es esta sopa que hoy os traemos, una sopa sencilla, barata y totalmente improvisada. Sopas de estas hay a montones en libros y en la red, y en los restaurantes chinos son habituales, existiendo una que es una delicia y que otro día intentaremos reproducir, la famosa sopa agripicante ¿alguno nos quiere dar su receta?. Los ingredientes de estas ricas sopas pueden variar según gustos, y al final dar con una que os encante, una de las nuestras es ésta, veréis que sencilla que es.


Y las sopas chinas como a nosotros más nos gustan son con pasta, fideo de arroz o vermicelli, udon, o con pasta/fideo chino, y el fondo o sabor que más nos agrada es el de carne de ave o ternera. Las sopas de pescado que hemos probado a nosotros personalmente no nos gustan, aunque sólo habremos probado dos en nuestra vida. En la cocina oriental hay cientos de variedades de sopas con fondo de pescado y ya hablamos de niveles totalmente desconocidos para nosotros. Deciros eso sí, como iniciados solamente en la comida de chino de barrio, que la salsa de ostras nos gusta bastante como condimento, ya os enseñamos en su día nuestra versión de la ternera con salsa de ostras.

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Epifanía

[compartido via Google Reader desde El Lobo Estepario]

Cuando estudaba estudiando la carrera cayó en mis manos un número aniversario de la revista Ajoblanco. Su director, José Ribas, contaba en un artículo el nacimiento de la revista. Describía los últimos años del franquismo en Barcelona, cuando las fuerzas políticas más activas entre las masas universitarias eran las marxistas-leninista. Se quejaba Ribas de que en aquel entonces todos aquellos líderes y militantes estudiantiles, tan ortodoxamente radicales, tenían un alma gris de burócrata. Cuarto de siglo después, en otra universidad, vivía yo una sensación parecida.

Y otra vez sucedió, releyendo la revista Ajoblanco. En una recopilación de artículos antiguos con motivo del 10º aniversario de la segunda época de la revista encontré una entrevista a Allen Ginsberg.

-Hace tres años estuve en Checoslovaquia, en una reunión de poetas de la Universidad de Olomouc. Me asignaron como intérprete un joven estudiante de segundo de medicina, al que me presentaron como uno de los líderes estudiantiles de la revolución de terciopelo. Me interesé: ¿Cómo lo hicistéis? Hubo una gran asamblea-me dijo. Y el presidente del órgano estudiantil nos aseguró que no teníamos que hacer nada, que no había que ir a la huelga, que teníamos que continuar con nuestros estudios y no provocar violencia. Me levanté de un salto y dije: “Represento al comité de huelga de los estudiantes. Queremos una votación” 5950 estudiantes votaron por la huelga y sólo cincuenta, los líderes estudiantiles, los burócratas oficiales, votaron que no“.

Le pregunté si le sorprendió haber sido capaz de provocar aquello. -me respondió-sobre todo porque no había ningún comité de huelga. ¿Y de dónde sacaste el valor? Cuando tenía dieciocho, y estaba en la mili, leí tu poesía y la de Kerouac y Burroughs. Y me espabilé.

Eso me interesaba. ¿Qué clase de escritura puede hacer que una persona se separe de los demás, se mire a sí misma y se vuelva indpendiente? Así que le interrrogué: ¿Qué más leíste? Dostoyevski, Baudelaire, Rimbaud, Kafka… ¿Y qué música escuchabas? Los Beatles, Bob Dylan, Soft Machine, Lou Reed, Velvet Underground

Entonces le interrumpí. Todo volvía a Poe. Se hizo una luz en mi cabeza. Porque me di cuenta de que a Dostoyevski le gustaba Poe. Todo el sentimiento de culpa y de conciencia de El barril de amontillado lleva a Crimen y Castigo.Y Baudelaire fue el prototipo para Rimbaud y Artaud. Y el sentido de paranoia de Kafka viene de Poe. Y los Beatles le pusieron en la portada de Sargent Pepper’s. Y Burroughs, Kerouac y yo aprendimos de Poe… Poe está en el origen de toda la conciencia moderna.

Comprendí que Poe tiene más efecto en hacer a la gente independiente, consciente de su conciencia, que cualquier otro escritor. En contradicción con el pensamiento de Marx, Poe estaba en la torre de marfil, en la belleza pura. Mientras que Marx siempre dijo que hay que estar en la vanguardia de la revolución y tomar tu ideología del Comité Central del Partido Comunista, que habla por el proletariado, para que puedas hablarle al proletariado. ¡Y no movieron a nadie a nada! Mientras que Poe, que era el arte por el arte, tiene el efecto político más grande que ningún otro. Porque fue al corazón de todo lo que es puro, a la belleza. Cuando vi que todo volvía a Poe, casi me echo a llorar. Siempre me había interesado cuál es el efecto de la literatura en la vida social. Y ahí estaba el ejemplo más puro: El chaval lidera la revolución de los estudiantes y todo vuelve a Edgar Allan Poe. Paradójico y delicioso. Es la clase de cosas que te dan fe en la naturaleza humana.


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