Cambios de horas y otros temas

Últimamente se ha estado hablando mucho de horarios, de si cambiar de huso horario traería muchísimas ventajas y todos podríamos salir mucho antes de trabajar para conciliar mejor vida laboral y personal. Y en esta semana nos ha tocado volver, otra vez, al debate bianual de si cambiar al horario de invierno y de verano realmente genera ahorros.

Como hace mucho que no escribo por aquí voy a contaros mi última experiencia con los horarios.

Por decirlo finamente, este final de curso ha sido un horror. Mucho trabajo que había que sacar antes de irse de vacaciones, jornadas interminables, estrés. Una mierda, vaya. Una mierda cotidiana, pero una mierda al fin y al cabo.

Para evitar el sentimiento de que sólo trabajaba, y aprovechando lo largos que son los días en verano por estas latitudes, lo que hacía era arañar horas al sueño y alargar los días. Vamos, que dormía seis horas o menos diarias. Para algunas personas esto puede ser lo normal, pero para mí es un horror. Para mantenerme como persona necesito unas siete horas, para estar fresco como una rosa ocho.

Al principio todo iba más o menos, sabía que estaba durmiendo poco, pero bueno. Podía con ello, de hecho tenía una cierta sensación de euforia. Para sobrellevar las mañanas me tomaba más café de lo normal. Otro error. Tengo muy poca tolerancia a los estimulantes, de hecho con más de tres tazas de café al día me dan taquicardias.

Poco a poco, la sensación de euforia se fue convirtiendo en otra cosa. Al principio me notaba irritable, luego me costaba pensar, y al final era una especie de desecho humano que se arrastraba sin más. Llegué a pensar que estaba perdiendo capacidades, simplemente no entendía las cosas, me costaba retener información. Lo pasé mal.

Por suerte, en mi departamento son de la vieja escuela, a veces viene bien, y nos vamos todos en Agosto. Esto me dio tiempo a recuperarme y tomar cierta perspectiva. No, no me había vuelto tonto de repente. Simplemente la falta de sueño y el exceso, para mi, de estimulantes estaban afectando a mi capacidad cognitiva. La solución, muy simple, desde septiembre me estoy forzando a irme a la cama a las 11 y dormir por lo menos 7 horas. El café, una taza diaria. Después de comer y para socializar con los compañeros.

Y funciona. No solo he notado que soy mucho más productivo, sino que me siento más feliz. Algo parecido me pasó cuando decidí no salir de casa sin desayunar en condiciones.

En este país, por lo menos en mi entorno, se duerme poco y tenemos costumbres alimenticias un tanto peculiares: desayunar poco o nada, cenar muy tarde y mucho. Y estos detalles, aunque parezcan tonterías afectan a nuestra calidad de vida mucho más de los que nos pensamos. Lo bueno es que no hace falta esperar a que desde el gobierno nos pongan la hora de Inglaterra (o de Portugal o Canarias) para tomar cartas en el asunto. Somos muy libres de ir probando lo que nos viene bien a nosotros.

Y si les sigue interesando el tema del cambio de hora, pásense por los foros de Versvs. Gente mucho más interesante que yo lleva unos días hablando del tema.

3 pensamientos en “Cambios de horas y otros temas

  1. > Lo bueno es que no hace falta esperar a que desde el gobierno nos pongan la hora de Inglaterra (o de Portugal o Canarias) para tomar cartas en el asunto. Somos muy libres de ir probando lo que nos viene bien a nosotros.

    +1.

    Yo idem (no me fio del gobierno, seguro que al final sencillamente no decidirán nada en absoluto xD) voy por mi cuenta e intentado adelantar todas las comidas (excepto el desayuno que ya lo hacía bastante temprano) un ratito, dormir un rato antes, con lo que descanso más.

  2. jeje, en realidad escribí todo el post sólo por esa frase.

    Todo este debate me parece un poco estéril, no necesitamos que nadie nos diga qué horarios debemos seguir. Y es un poco naif pensar que por que sigamos otro huso horaria “automágicamente” vamos a salir antes y a tener más tiempo por las tardes.

    Los horarios son una cosa cultural, y si al final cambian será por otras razones.

  3. Pingback: Enlaces de la semana | Bianka Hajdu

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