Sobre la necesidad de construir relatos.
El pasado puente estuve por el norte, se celebraba una fiesta montañesa aprovechándo el día de mercado. La verdad es que al final se montó una buena, es lo que tienen los pueblos: la gente se apunta rápidamente a una buena fiesta.
Hasta aquí todo más o menos normal. El caso es que luego comentándoselo a la abuela su primera reacción fue preguntar la razón por la que se celebraba la fiesta montañesa. Se extrañó que no hubiese un relato detrás de la celebración.
Me llamó la atención la distinta reacción que tuvimos nosotros y ella, dos generaciones nos separan. Nosotros aceptamos sin más que detrás de las celebraciones, los símbolos, los discursos… no haya nada. Que sean cascarones vacíos de contenido.
Como hemos visto anteriormente, la capacidad de generar relatos juega un papel muy importante en la creación y mantenimiento de la cultura y por tanto de la identidad. En posts anteriores comenté como una identidad fuerte es necesaria a la hora de contruir comunidades resilientes.
Viendo como hemos perdido la capacidad de generar relatos, de hecho ya casi ni los echamos de menos, no es extraño que a las identidades que surgen en este entorno les cueste adaptarse al mundo cambiante en el que nos movemos.
Siempre pensé que lo peor del capitalismo salvaje que estaba tan de moda hace unos años es que vaciaba de sentido todo lo que tocaba y lo rellenaba con dinero. Los objetos y los servicios que producian ya no tenían sentido en si mismos ni por la utilidad que se podia sacar de ellos. Lo único que importaba era la rentabilidad a corto plazo que se podía extraer.
La épica del conquistador frente a la lírica del artesano.
Creo que si queremos empezar a construir algo que dure hemos de empezar por tejer un relato alrededor de una idea principal que vertebre nuestro proyecto. Y un blog es un buen sitio para comenzar la conversación, por mucho que a algunos no les guste.
¿No creeis?
Publicado en GeneralEtiquetas: relatos, resiliencia
21:22
Manuel
Tocara invertar nuevos motivos tal vez.
Quiza estamos en una coyuntura donde debamos olvidar los viejos mitos y crear otros, o reconstruirlos con otra mirada.
Debe haber una excepcion en lo espontaneo, tal vez el sinmotivo sea un motivo de algo mas profundo, quiza por eso todo es efimero, pasajero y lo tenemos que realizar cada viernes.
En fin… saludos!