Descomposición, resiliencia y comunidades reales.
Hace poco Manuel recordaba algunos puntos interesantes a la hora de hablar sobre resiliencia, yo me quedé con dos: punto de criticidad y descomposición.
El concepto de descomposición hace referencia a una situación en la sociedad en la que las viejas estructuras dejan de ser capaces de dar respuestas a los nuevos problemas pero a su vez las nuevas estructuras no son capaces de encontrar su espacio. Aunque hayan sugido nuevas corrientes que podrian dar soluciones a los nuevos problemas, no tienen la fuerza necesaria para dar lugar al cambio social que haría falta. Lo viejo no acaba de ceder su puesto a lo nuevo.
El problema es que si se mantiene demasiado tiempo la situación en la que lo viejo no acaba de dar paso a lo nuevo, las estructuras que mantienen la sociedad se resienten. La gente empieza a perder la confianza cundiendo el desencanto y el pesimismo. Como ya hemos visto en los post anteriores, la perdida de capacidad de generar pensamientos positivos socava la resiliencia de una comunidad, en este caso de la sociedad. Entramos pues en un circulo vicioso del que es dificil salir.
¿Qué es lo que nos ha llevado a este punto?
En algún momento de la historia reciente la sociedad perdió la ilusión de cambiar el mundo por medio de la política. Desaparecieron por tanto los lugares comunes, se debilita la interacción entre los individuos volcándose las personas cada vez más en si mismas, aislándose. Se banalizan los espacios en los que se deberían producir los intercambios de opiniones que llevan a la creación.
En este punto la cancamusa y el monstruo que se comía el lenguaje van haciendo mella en todos los ámbitos de la vida pública, el económico, el político y el cultural. No somos capaces de construir, simplemente se vende apariencia.
¿Cómo podemos luchar contra esta situación?
Creo que la manera de luchar contra este circulo vicioso es apostar por el tejido social, por una mayor diversidad. Apostar por las comunidades reales con identidades reales en contraposición a las identidades imaginarias. Ya que las identidades imaginarias que surgen de las comunidades imaginarias sólo pueden ser homogeneizadoras. Al no conocerse entre si los integrantes de estas comunidades imaginarias, sólamente se los puede imaginar en base a unas ciertas características comunes, obviando el resto de características que son las que nos dan la heterogeneidad, la diferencia.
Es a partir de la interacción entre distintos puntos de vista dónde surgen las ideas y se fomenta una cultura innovadora, como me recordaba Ivan hace poco en un comentario. De ahí la necesidad del respeto hacia la diversidad. Que como dije del conocimiento libre, no es un lujo ni un ideal: es una necesidad.
Publicado en GeneralEtiquetas: comunidades reales, identidad, resiliencia
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