En eresmadrid hemos abierto un espacio para reflexionar sobre el futuro de los periodistas, los medios y todo lo que rodea al mundo del periodismo: El blog de eresmadrid. Esperamos que os guste.
Hoy nace eresmadrid. Y nace con la convicción de que Madrid esta lleno de ‘gente que quiere hacer cosas nuevas, interesantes. De gente que se apasiona con lo que hace’ más allá de ‘la capa oficial, gris, anodina, que a veces envuelve Madrid’ como decimos en nuestra presentación . Espero que os guste.
De un par de lecturas bastante interesantes ha surgido un post sobre la necesidad de aprender a aprender. Os dejo los enlaces de los inspiradores: [1] y [2].
Me he levantado con este sonsonete en la cabeza y no puedo arrojarlo fuera:
Pues amarga la verdad,
Quiero echarla de la boca;
Y si al alma su hiel toca,
Esconderla es necedad.
Sépase, pues libertad
Ha engendrado en mi pereza
La Pobreza.
Lo recuerdo sonando incesantemente en un vinilo de mi juventud por boca de Paco Ibañez. Lo que escribió Quevedo, en su totalidad, está aquí.
Si cruzamos los datos de los últimos rankings sobre universidades con los que publica hoy The Economist, llegamos a una conclusión interesante: con independencia de la calidad media de la enseñanza universitaria y los salarios medios de los jóvenes, el mercado laboral (si es que tal cosa existe) tiene cada vez menos capacidad para emplear licenciados en trabajos cualificados. Osea, se cae el mito fundamental de las clases medias cultas: “no podemos dejarte un patrimonio, pero te dejamos una formación“. Y éso ocurre no sólo en España o Canadá, sino en lugares como EEUU de fuerte cultura emprendedora. ¿Se acaba la función social cohesionadora de la Universidad?
Nos cuentan los hermanos Chuquimia desde el Alto cómo Tupak Amaru era en realidad un mercader que abrió con sus mulas una ruta comercial interoceánica y cómo la red social articulada en torno a ese vector de mercado se convirtió, cuando los comerciantes privilegiados del virreinato asfixiaron el negocio, en la espina dorsal de la revuelta indígena. Me gusta esta visión de Tupak Amaru como promotor de mercados, como un veneciano andino, capaz de convertirse en guerrero no por esencialismo alguno ni por vindicación de nobleza originaria, sino para defender la libertad de comercio y la comunicación entre los dos océanos contra los atropellos estatales.
¿Cómo invertir en artesanos? ¿Qué debemos pedir cuando evaluamos un proyecto? En estos días nos estamos planteando el arte de invertir…
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