Hablemos de Globalización
Leyendo el libro de Thomas Friedman, La Tierra es Plana, se me plantean algunas cuestiones. Pero la más importante de todas es si realmente las personas vivimos en el tiempo que nos toca vivir o si en realidad vivimos, o por lo menos la gran mayoría de nosotros, en una construcción temporal en dónde el pasado muchas veces no nos permite entender el presente, muchas veces más influenciado por el futuro de lo que nos gustaría reconocer.
Me explico, esta duda me surgió escribiendo el post Dos pelis, dos perspectivas, un momento histórico. Me daba la sensación de que las personas que vivían la época del surgimiento de las redes, que incluso los que las utilizaban, no eran muy conscientes de la potencia de las mismas ni siquiera intuian la influencia que podría tener en sus vidas. De hecho, la influencia que estaba teniendo en sus vidas.
Algo así me ha pasado pensado sobre este tema. ¿Somos realmente conscientes de la importancia, las causas, las consecuencias de la globalización? Yo por lo menos tengo la sensación de que no mucho.
Entre las causas, me gusta lo que dice el autor de las distintas etapas de la globalización, no sé hasta que punto las etapas son las que él dice, pero me parece interesante la idea de que no es algo nuevo. Los sucesivos avances tecnológicos han ido haciendo el mundo cada vez más manejable, acercándolo cada vez más a la escala humana. Esto hace que el foco pase sucesivamente a construcciones organizativas más livianas. Del Estado a las multinacionales, y de éstas al individuo.
Si antes necesitábamos resguardarnos bajo el paraguas de una gran organización, y por tanto renunciar a una parte de nuestra autonomía, despersonalizarnos para integrarnos en algo mayor, progresivamente vamos pasando a una situación en la que las organizaciones se hacen más planas, menos jerárquizadas. La mayor facilidad en el flujo de información va haciendo que el foco se vaya acercando a la persona.
Es este empoderamiento de las personas lo que me parece más interesante. Ya que pasamos de la visión catastrofista de los antiglobalización, dónde la globalización era algo que se cocía fuera, era cosa de las multinacionales, el G-8 etc a una visión en la que siendo conscientes del cambio podemos aprovecharlo, buscar que la ola nos lleve y no que nos aplaste.
El conocimiento es importante para ser capaces de identificar las amenazas y las oportunidades del cambio y así actuar en consecuencia. No tiene sentido oponerse a un cambio de estas magnitudes, intentarlo es no entender que lleva mucho tiempo gestándose, que las cosas no pasan porque sí. Tampoco tiene sentido sentarse a esperar que el cambio te arroye. Una vez entendidas las causas lo mejor que podemos hacer es adaptarnos, e intentar encauzarlo para que cause los menos daños posibles.
Es el conocimiento de la situación, y la acción en consecuencia, lo que aliviará las consecuencias traumáticas, no el pataleo estéril ni la pasividad.
Publicado en GeneralEtiquetas: globalizacion, indias
2:38
David
Buen punto! Friedman tanto como el autor del vídeo, tienen una gran tendencia a tapar los efectos muchas veces catastróficos de la globalización de los grandes con la potencia liberadora de la de los pequeños. Lo cierto, como dices, es que la que nos da oportunidades de jugar es, obviamente la segunda. No sólo para el comercio o la producción, sino en ámbitos aún más cercanos, como los vuelos de bajo coste.
Y la cuestión sería ¿No es la globalización de los pequeños la materialización del paso a un mundo de redes distribuidas más allá de Internet?
12:48
Fer
Si, pienso que el paso a las redes distribuidas en el mundo, digamos, “real” es la consecuencia lógica de lo que hemos podido aprender y experimentar en internet.
Es una buena herramienta, pero no entiendo internet como un fin en si mismo. La tecnologia está avanzando lo suficiente como para que podamos empezar tejer las redes directamente, sin necesidad de utilizar intermediarios como fueron el correo, el telegrafo o ahora internet. Muy útiles todos ellos pero cada uno con sus inconvenientes.
8:35
Salam
Saludos Fer y compañía, como aún no he podido conseguir el libro, he trasteado por la red y leído vuestros comentarios y los de otros blogs: http://lepisma.liblit.com/2006/04/04/thomas-friedman-la-tierra-es-plana/ y resulta siempre curioso que la globalización afronte posturas tan dispares, que realmente hablen de lo mismo si se analizan en profundidad.
Una de las personas, del blog antes enlazado, que me hizo reflexionar fue la del comentario número 18, ChileChico (Says:Julio 24th, 2009 at 7:50 pm). “Amenaza” diciendo que los países del Sur de América y China se pueden cansar de nutrir a los grandes corporativistas norteamericanos y europeos y empezar a trabajar para sí mismos… pero a la vez habla de “neutralizar el efecto globalizador” cuando sería justo lo contrario, me parece a mi. Ahí estaría la planicie de la tierra, esa que acerca a los que hasta ahora no tenían oportunidades… por mucho que según cuenten, eso asuste a Friedman.
Creo que eso es globalización también y ahí radicaría su éxito o al menos, la apuesta que se hace a favor de ella.
6:08
Ivan
Fer, tu reflexión me ha hecho pensar en el Manifiesto ciborg de Donna Haraway, en cómo anima a abrazar la tecnología sin manías como parte de nosotros, porque siempre lo ha sido. Por una parte, desde este punto de vista, la globalización sería otro factor histórico de raíz tecnológica que deberíamos ir haciéndonos la idea de aceptar. Por otra parte, por pura física, para salvar las distancias siempre necesitaremos alguna tecnología mediadora que naturalmente tendrá sus limitaciones, la cuestión está en desarrollarlas cuidadosamente para que éstas interfieran lo menos posible en nuestro discurso y libertad.
Por cierto, lo que dice ChileChico de «trabajar para sí mismos» lleva desde un punto de vista nacionalista a la autarquía… Exportar e importar mercancía no tiene por qué implicar un sometimiento al otro.