Como una enredadera y no como un árbol.

Este libro cargado de simbolismo ya desde el título, haciendo alusión al mito de la enredadera, de crecimiento distribuido y caótico, en contraposición al arbol, rígido y ordenado. En algunos momentos me recordaba a Ciberia, en algunas partes tratan de temas comunes, pero lo sentía más cercano. Creo que la proximidad de los autores y que se escribiese ya en 2003 ha hecho que me lo sienta más cercano. Si con Ciberia estábamos en la prehistoria, con Como una enredadera nos adentramos en la historia. Y además no es la historia hecha desde el mundo anglófono como suele ser habitual, es la historia contada desde nuestra tradición.
Con este libro ahondamos más en lo que suponen los cambios que están sucediendo en nuestra sociedad. Vemos como los cambios tecnológicos, la red, el hipertexto han llevado a cambios más profundos en la sociedad actual de lo que podría parecer a primera vista.
Los cambios son económicos, pero no en el sentido de economía de las punto com, sino en un cambio en los incentivos que llevan a los agentes económicos a tomar decisiones. Ya no estamos en un mundo dónde el objetivo es producir más y más barato. Cada vez más se trata de generar innovación y conocimiento. Ya no estamos en el mundo de las fábricas, los relojes, fichar… en este nuevo mundo que surge las viejas reglas de control ya no nos sirven, no nos hacen más productivos. Se acabó el Ora et Labora de los monasterios. Necesitamos una nueva forma de organizarnos.
Esta nueva forma de organizarnos se parecerá más a la universidad, con sistemas de redes para compartir hallazgos, no es casualidad que gran parte de las innovaciones que llevaron a internet, el hipertexto… surjan en el seno de la universidad y no de la empresa.
Entender esta nueva realidad no siempre es fácil, ahí está el fracaso las punto com en el recién estrenado siglo XXI, este fracaso vino por intentar aplicar las normas del viejo capitalismo en el nuevo. Lo que si han entendido las nuevas normas de juego son los netócratas, los viejos hackers que no se integraron en el mundo de la empresa. Esta nueva clase social es la que se mueve como pez en el agua en el nuevo mundo del conocimiento. Sus incentivos no son los que solían mover el mundo, tampoco la forma que tienen de organizar su tiempo es la misma.
No es el dinero el que les guia,sino que es la búsqueda de reconocimiento lo que les mueve . No hacen una distinción rígida entre trabajo y vida. Los valores han cambiado. Y eso les hace moverse más cómodamente en las nuevas normas de juego. Saltar fácilmente por el tablero intercambiando entre sus múltiples yoes. Adaptándose al nuevo terreno, como una enredadera.
Publicado en GeneralEtiquetas: indias
10:30
David
Sabes que a estas alturas ya la tesis del “reconocimiento” creo que hay que matizarla. El “reconocimiento” tiene un punto hacker, identitario, de origen comunitarista, pero fue “recuperado” en forma rankista por los blogstars y otros fenómemos mediáticos que lo asimilaron a fama o “reconocimiento público-mediático”.
El reconocimiento del que hablábamos entonces y sentimos ahora, era un reconocimiento identitario-comunitarista. Estábamos germinando la comunidad, lo que luego llegaría a ser filé. Es ese un matiz importante…
13:47
Fer
Si creo que la matización es importante, aunque cuando pongo reconocimiento me refiero en todo momento a reconocimiento por parte de tus pares, no reconocimiento tipo cantidad de seguidores de twitter o número de amigos en una red social tipo facebook. Ni siquiera en número de lectores de un blog, sino más bien en calidad de mis lectores y los comentarios que me dejen…
El reconocimiento al que hacía referencia es más tipo reconocimiento profesional, se te reconoce la calidad de lo que haces, sabes, propones etc.
20:03
Sin Razón Aparente » La ética del hacker
[...] en Como una enredadera escribia que era el reconocimiento lo que movia a los hacker, en el fondo sentía que me faltaba [...]