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Sin Razón Aparente

The great aim of all education is not knowledge but action
Sin Razón Aparente » Archive of 'jun, 2010'

Complicado equilibrio en Sudamérica

¿Se están formando dos bloques en Sudamérica?, pues va a ser que sí: Colombia y Perú anuncian que amplian la cooperación en la lucha contra el terrorismo y narcotráfico con Estado Unidos como padrino con el Plan Colombia. Por otra parte Venezuela y Brasil abren sus puertas a Bolivia despues que los americanos suspendan las preferencias arancelarias andinas. El padrino de este último bloque podría ser ¿China?

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Google enseña la patita.

Parece que el “don´t be evil” de Google hace aguas. Las reacciones, claro, no se han hecho esperar.

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Dos pelis, dos perspectivas, un momento histórico.

Estamos a finales de los ochenta, el ambiente es de cambio. Se huele en el ambiente. Pero según desde dónde situemos nuestro punto de vista la perspectiva es diferente, KGB, Computer and me y 23 son dos visiones de lo que estaba sucediendo en aquel momento.

En KGB, Computer and me vemos el lado amable de toda esta historia: desde Estados Unidos un simpático astrónomo, un tanto friki pero majete, empieza en un nuevo trabajo en la Universidad de California. Básicamente se encarga de que toda vaya bien en los servidores. Su primer encargo: alguien está entrando en los servidores sin permiso y está consumiendo tiempo de computación. El informe de contabilidad no cuadra y hay que hacer algo. El típico marrón que le dan al nuevo.

Nuestro prota se lo toma como algo personal, un desafío intelectual en el que va tirando del hilo, a veces literalmente, embarcando a más y más gente hasta que logra dar con el intruso.

Es una visión amable, casi lúdica en dónde en un tono un tánto didáctico nos va explicando cómo se organizan las redes, los desafíos a los que se va encontrando y el modo de enfrentarse a ellos… como en un juego. El momento de la señora que juega al Scrabble me parece que marca un antes y un despues en la historia de la televisión. En serio.

Poco a poco va haciendo avances en su investigación, y según va avanzando se va dando cuenta que la cosa es un poco más seria de lo que suponía al principio. Ya no parece que el intruso sea un hacker gamberrete probando dónde puede entrar y dónde no. El intruso en cuestión tiene cierta preferencia por instalaciones militares, la CIA… Me gusta el momento en el que explica cómo teniendo acceso a informaciones no clasificadas por no ser peligrosas en si mismas se puede llegar información que sí debería estar protegida. Toma análisis de redes.

Esto nos da idea de en que momento histórico nos encontramos, la tecnologia de la información y las redes está disponible pero la gente que hace uso de estas tecnologias no siempre es consciente del verdadero potencial de las mismas. Sólo algunos avispados erán capaces de darse cuenta y lo aprovechaban. Lo que nos lleva al otro lado de la historía.

Mientras tanto en la vieja Europa.

23 nos relata el ambiente europeo de esta misma época. Una Europa dividida por el muro. Oscura. En esta atmósfera se mueve nuestro protagonista, un joven alemán obsesionado por ir más alla de la realidad que le rodea, por enfrentarse a su padre, por buscar su sitio.

Al principio para él el hacking sólo es una forma de encontrar a gente con la que compartir intereses, que no se conforme con lo que le viene dado, que vaya un poco más allá. Va empapandose del discurso de “la información quiere ser libre” y la ética hacker.

Pero pronto todo se va a complicar. En su afán de protagonismo y de explorar más allá de las reglas establecidas se va metiendo en una red de espionaje que vende información al KGB.

Al principio es un desafío, con un simple ordenador personal de la época es capaz de meterse en sitios oficiales, burlar sistemas de seguridad, robar información, sentirse poderoso desde su habitación. El subidón de autoestima que da resolver problemas complejos, el dinero de los rusos, el condimento picante de la ilegalidad anónima. Todo esto le lleva a una luna de miel en dónde cada vez se siente más y más audaz.

Desgraciadamente, al poco tiempo verá como ya no toma coca por placer sino para seguir trabajando, que ya no hackea por convicción sino para conseguir dinero, dinero que debe utilizar para pagar sus crecientes deudas… La paranoia se apodera de él, la policía le vigila, empiezan los remordimientos, la culpa. El aprendiz de brujo se derrumba, y como dice en su declaración cuando confiesa todo a la policía, muere el cracker (Hagbard Celine), la persona continúa (Karl Koch).

Lamentablemente no será así para él, acaba sus dias calcinado en su propio coche en circunstancias poco claras. Con este golpe de realidad acaban ambas películas. Como se acabó en su momento la imagen idealizada del hacker-cracker.

Ciberpunk en España.

Es en esta situación história cuando nace el movimiento ciberpunk español, influidos por los movimientos políticos de la época: caida del muro, caida de Ceaceuscu en Rumania, los movimientos en contra de la primera guerra del Golfo en España….

En un ir y venir, apareciendo y desapareciendo, pero siempre de la mano de los movimientos políticos y sociales de la época, el grupo va perfilando, rumiando sus convicciones. Partiendo del originario grito de guerra hacker: “la información quiere ser libre” y el rechazo frontal a la propiedad intelectual se va evolucionando e incorporando lo aprendido en años de activismo. La guerra de Kosovo supone un punto de inflexión, la épica del cracker llega a su fin y se vuelve al concepto del hacker como bricoleur.

Los últimos años del grupo son de una gran intensidad, tanto en activismo como en debate. Explorando conceptos como plurarquía, sionismo digital… pero quizá esto es adelantarse demasiado. Mejor todo esto lo vemos con calma más adelante.

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Como una enredadera y no como un árbol.

enredadera

Este libro cargado de simbolismo ya desde el título, haciendo alusión al mito de la enredadera, de crecimiento distribuido y caótico, en contraposición al arbol, rígido y ordenado. En algunos momentos me recordaba a Ciberia, en algunas partes tratan de temas comunes, pero lo sentía más cercano. Creo que la proximidad de los autores y que se escribiese ya en 2003 ha hecho que me lo sienta más cercano. Si con Ciberia estábamos en la prehistoria, con Como una enredadera nos adentramos en la historia. Y además no es la historia hecha desde el mundo anglófono como suele ser habitual, es la historia contada desde nuestra tradición.

Con este libro ahondamos más en lo que suponen los cambios que están sucediendo en nuestra sociedad. Vemos como los cambios tecnológicos, la red, el hipertexto han llevado a cambios más profundos en la sociedad actual de lo que podría parecer a primera vista.

Los cambios son económicos, pero no en el sentido de economía de las punto com, sino en un cambio en los incentivos que llevan a los agentes económicos a tomar decisiones. Ya no estamos en un mundo dónde el objetivo es producir más y más barato. Cada vez más se trata de generar innovación y conocimiento. Ya no estamos en el mundo de las fábricas, los relojes, fichar… en este nuevo mundo que surge las viejas reglas de control ya no nos sirven, no nos hacen más productivos. Se acabó el Ora et Labora de los monasterios. Necesitamos una nueva forma de organizarnos.

Esta nueva forma de organizarnos se parecerá más a la universidad, con sistemas de redes para compartir hallazgos, no es casualidad que gran parte de las innovaciones que llevaron a internet, el hipertexto… surjan en el seno de la universidad y no de la empresa.

Entender esta nueva realidad no siempre es fácil, ahí está el fracaso las punto com en el recién estrenado siglo XXI, este fracaso vino por intentar aplicar las normas del viejo capitalismo en el nuevo. Lo que si han entendido las nuevas normas de juego son los netócratas, los viejos hackers que no se integraron en el mundo de la empresa. Esta nueva clase social es la que se mueve como pez en el agua en el nuevo mundo del conocimiento. Sus incentivos no son los que solían mover el mundo, tampoco la forma que tienen de organizar su tiempo es la misma.

No es el dinero el que les guia,sino que es la búsqueda de reconocimiento lo que les mueve . No hacen una distinción rígida entre trabajo y vida. Los valores han cambiado. Y eso les hace moverse más cómodamente en las nuevas normas de juego. Saltar fácilmente por el tablero intercambiando entre sus múltiples yoes. Adaptándose al nuevo terreno, como una enredadera.

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¿Puede una ley democratizar los medios?

Esta era la pregunta que hacía de punto de partida en la charla/ presentación del librito que ha editado el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini. Este libro consiste en una serie de entrevistas en las que se debate la necesidad de una nueva ley en Argentina que regule las comunicaciones.

La charla fue interesante, aunque creo que la pregunta así formulada, tiene una respuesta clara. No. Ninguna ley puede cambiar nada por si misma. El mundo está lleno de leyes, unas bienintencionadas, otras no tanto. Pero ninguna de ellas cambió, ni siquiera un poco, la realidad.

Es el impulso de la sociedad civil, de la ciudadanía, el que hace que las cosas cambien. O en el peor de los casos es la falta de reacción de la sociedad civil la que permite que ocurran ciertas cosas que luego nos tocará lamentar.

Una ley puede dar un marco jurídico en el que nos sintamos más o menos amparados, más o menos cómodos. Pero tan sólo es un punto de partida. Después de que el poder legislativo haya terminado su tarea, les corresponde al ejecutivo y llegado el caso al judicial aplicar la ley y vigilar para que se cumpla. Y serán los ciudadanos los que les obliguen a cumplir con esta función.

Esta idea me lleva a preguntarme si realmente los ciudadanos demandan el derecho a la información que una ley como esta pretende garantizar. ¿Realmente la sociedad reclama estar informada?

Mi duda no es si la información es un derecho inalienable, que lo es, o no. Me pregunto si la gente que es bombardeada diariamente con información está pidiendo que esta sea imparcial, veraz…

Por lo que he visto en España, mucha gente que escucha la radio, compra los periódicos o ve los informativos de la tele no busca informarse. Busca reafirmarse en sus ideas y busca munición para la confrontación con los “otros”. No se busca información sino propaganda, consignas fáciles para repetir en las discusiones con el de enfrente.

O simplemente se busca entretenimiento sin más. Chismes para rellenar una conversación hueca, para pasar el rato con los compañeros de trabajo.

Pero pocas veces se busca información para analizar, para construir. Y es así porque la sociedad civil es débil, no existe un tejido social fuerte en dónde las ideas fluyan, sean procesadas, debatidas, analizadas. La información es unidireccional, los medios emiten y de la gente sólo se espera que la consuma. Sin más.

Creo que en España la verdadera necesidad es dejar más espacio a la ciudadania para autoorganizarse, para volver a sentirse dueños de su tiempo, de su espacio y de esta manera podamos ir pasando de una sociedad de simples consumidores a otra de consumidores-productores.

Y todo esto por ir a la presentación de un libro…

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