Un buen Syrah
Ayer, paseando, me encontré con la cava de Jufré en la esquina de Julían Álvarez con Jufré. No me queda muy claro si es Palermo o Almagro.
Para los que hayáis pinchado en el enlace deciros que la cutre-web que tienen no les hace justicia, un sitio muy bien puesto, con buena música, y lo más importante, buenos vinos. Al llegar hicimos un poco el pardillo y nos pedimos un par de copas de vino. El local está pensado más como un club de vinos que como un bar por lo que lo mejor es dejarse aconsejar por el dueño, o llevarse por la intuición, elegir una botella y bajársela tranquilamente.
Sobre el vino que tomamos allí no hay mucho que decir, Oli un Chardonnay y yo un Malbec. Los dos de una bodega del sur de Mendoza, no recuerdo el nombre. Tanto el tinto como el blanco fueron bastante correctos, pero lo mejor fue cuando al irnos nos dejamos asesorar por el dueño y nos llevamos una botellita para casa.
Me puse en sus manos, lo único que le dije es que no quería un Malbec, una uva que no conocía en España y que al llegar a Argentina me sorprendió por su fuerza, lo malo es que cansa un poco. Está por todas partes. Y me apetecía variar.
El agraciado fue un Diaz R, roble, de uva Syrah cosecha 2006. De la bodega Viñas del Plata en la provincia de San Juan. Mis experiencias con la Syrah van desde el entusiasmo la primera vez que la probé, exotismo fue la impresión que me dejó, hasta algunas malas experiencias con algunos vinos rasposos. Por eso cuando me enseñó la botella no estaba yo demasiado convencido.
Cuando llegamos a casa lo abrí mientras hacíamos la cena. Impresionante. Un vino equilibrado, potente, que te llena la boca y poco a poco te va dando sabores a frutas y al final deja un buen sabor de boca que te dura hasta el siguiente trago. Una gozada.
Deseando estoy de volver y comprarle más botellas a ese buen señor.
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Pobres paraguayos
Cuando llegamos a Iguazú, uno de los comentarios que tuvimos fue para los pobres paraguayos que ni siquiera tenían su parte de las cataratas, son pobres hasta para eso pensamos.
Más tarde conversando con el buhonero chileno, este personaje merece un post para el sólo, nos enteramos que las cataratas habían pertenecido a Paraguay pero que fueron arrebatadas y repartidas por los brasileños y argentinos en la guerra de la triple alianza. La triple alianza estaba formada por Brasil, Argentina y Uruguay, que en palabras del buhonero chileno, “no sabemos muy bien que pintaba en todo esto”.
Claro, pensé, los países grandes les robaron a los pobre paraguayos hasta las cataratas. Y la típica imagen de ricos explotando a pobres vino a mi cabeza.
Como mi curiosidad no tiene límite esta mañana he buscado algo más de información sobre la Triple Alianza, wikipedia ven a mí, y vaya, vaya, parece que la cosa fue un poco distinta, y como siempre mucho más complicada.
Para ponernos en contexto, a principios de la década de 1860 Paraguay era un país pujante, venía de una dictadura aislacionista de treinta años que a pesar de la dura represión de Gaspar Rodriguez de Francia había sentado las bases para una economía floreciente. Esto no era del gusto de Gran Bretaña, ya que Paraguay escapaba de su órbita de influencia y lo que es peor con politicas proteccionistas.
Primer problema para Paraguay: a las grande potencias mundiales no les gustan los países que van por su cuenta, y que además ¡les va bien! Ni en el siglo XIX ni en el XXI.
Por otra parte, había un problema latente de fronteras con Brasil, en realidad este problema venía desde las disputas entre portugueses y españoles allá en los tiempos de las conquista americana. A principios de los 1860 Brasil rompió los tratados anteriores y realizó una serie de incursiones en territorio paraguayo y estableció bases militares en la frontera.
El gobierno paraguayo protestó pero estaba más centrado en aumentar su poderío militar y su influencia en el cono sur. Esto no le gustaba un pelo a Argentina.
Segundo problema para Paraguay: no gustarle a las grande potencias es una cosa, tener problemas con los vecinos grandes ya es bastante más serio.
Para 1864 la tensión bélica entre Paraguay y Brasil había aumentado tanto que para finales de año la guerra ya había sido declarada entre los dos estados.
Lo que podía haber sido una guerra más entre vecinos se complicó cuando a algún genial estratega paraguayo se le ocurrió que podría ganar un aliado interviniendo a favor de una de las partes que se encontraban en guerra civil en Uruguay. Y como no tenían manera de llegar y Argentina, que era neutral, no les facilitaba el paso de tropas y material a través de su territorio no se les ocurrió otra cosa que ocupar la provincia argentina de Corrientes forzando a los argentinos, que por otra parte les tenían ganas, a entrar en guerra. La financiación Británica hizo el resto.
Un hecho curioso es que esta guerra no era popular en Argentina, de hecho la mitad de la guerra los militares argentinos estuvieron más ocupados en controlar sublevaciones que en atacar posiciones paraguayas. Una consecuencia de esta impopularidad fue que la mayoría de los combatientes fueron negros o descendientes de negros, esclavos o semiesclavizados, enviados por sus dueños para combatir. Según algunos estudios esto explica en parte la casi ausencia de afro argentinos en la sociedad actual.
En algunos momentos de la historia argentina la población negra llegó hasta el 50% de la población en algunas regiones.
La alta mortalidad de los esclavos negros enviados a combatir en la Guerra de la Triple Alianza (los enviaban al frente a morir como chinches), y las posteriores olas migratorias mayoritariamente europeas, explican por qué se pasó de casi un tercio de la población negra a la casi completa desaparición actual.
Otra consecuencia demográfica, esta vez para Paraguay, fue que, debido a la alta mortalidad, de 1.200.000 habitantes se pasó a 400.000, con lo que la proporción de hombres y mujeres quedó completamente desequilibrada. Se habla de 1 hombre por cada 10 mujeres. Las consecuencias de este desequilibrio llegan hasta la actualidad
Los resultados geográficos y económicos para Paraguay fueron desastrosos. A nivel geográfico Brasil se apoderó de todas las zonas en disputa y Argentina de la provincia de Chaco y Misiones (donde están las cataratas). A nivel económico, Gran Bretaña le colocó un préstamo de un millon de libras al gobierno títere de Paraguay (a alguien más le suena esta historia…), el ferrocarril y las nuevas industrias fueron intervenidas por compañías británicas, y la producción agraria fue puesta bajo control brasileño con financiación inglesa. Vamos, que su economía fue rapiñada y repartida. La misma historia de siempre.
Android y las redes de objetos
Android es la nueva joya de la corona de Google. Un sistema operativo que utiliza Linux como núcleo y que posiblemente revolucionará nuestra relación con los objetos. Se puede ver Internet como una gran nube eléctrica que almacena, manipula y transmite información. Algunas veces descentralizada, otras más o menos distribuida, sea cual sea la forma en la que los nodos que la componen se conectan entre sí, mi impresión es que gran parte del volumen de información se compone siempre de noticias.
Internet siempre ha sido un medio para humanos, la información que circula a través de la Red está elaborada por y para nosotros. Si quiero saber qué está pasando en un lugar tengo que encontrar a alguien que me lo cuente mediante la elaboración de una noticia, un artículo de blog, etc. Exceptuando unos pocos datos accesibles públicamente de estaciones metereológicas y mapas de satélite, la mayor parte de lo que leemos en la Red ha tenido que ser manufacturado artesanalmente (es decir redactado) por una persona. Y eso es porque hay menos distancia (en complejidad) hasta el bit desde las ideas que desde la realidad material. Un ejemplo claro de nuestra esmerada dedicación en transformar ideas en bits son los metaversos virtuales, reinos de la información donde nuestro pensamiento digitalizado (el sueño de la razón…) se pervierte hasta el punto de tomar en serio utopías grotescas como el transhumanismo (… produce monstruos). Así que la Red es la Internet de Información, hasta ahora, cuando todo apunta a querer transformarse en la Internet de las cosas.
Ya hay microchips hasta en las zapatillas deportivas, en cada micro un programa ad-hoc que ejecuta un proceso concreto y determinado provee de inteligencia al objeto pero lo mantiene aislado del resto de chips, que hablan un lenguaje distinto y que nunca fueron pensados para comunicarse entre sí. Nuestros objetos son inteligentes a la vez que autistas.
Y ahí es donde entra Android, un sistema operativo En el principio… era otra cosa
Antes esto era así, ahora es lo que ves. Ni más ni menos.
Bienvenidos, a ver que sale de todo esto.
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